Domingo 15 de marzo

Ser luz para Cristo

Vosotros sois la luz del mundo… (v. 14).


La escritura de hoy: Mateo 5:13-16 Kirsten Holmberg  escribe:

Cuando las escuelas de todo el mundo enviaron a sus estudiantes a casa durante la pandemia de coronavirus, sus edificios y estadios quedaron vacíos. Si bien reconocían que muchos estaban sufriendo aflicciones mayores debido al virus, los maestros buscaron formas de demostrar a sus alumnos que los extrañaban y alentarlos a seguir adelante en tiempos difíciles. Muchas escuelas iniciaron lo que llamaron el desafío «Sé la luz», en el cual encendían las luces del estadio vacío cada noche.

Durante su vida terrenal, Jesús lanzó su propio desafío «sé la luz», diciendo que quienes lo seguimos debemos hacer que «[alumbre nuestra] luz delante de los hombres» (Mateo 5:16). Su comisión tenía un objetivo más elevado que el aliento o el apoyo moral: nuestra disposición a reflejar la luz que Él ha puesto en nosotros muestra al mundo quién es Dios. La forma en que vivimos, tanto en palabra como en acciones, revela a todos los que nos rodean la esperanza que Jesús nos da, como una lámpara en lo alto.

Jesús nos llama «la luz del mundo» y nos desafía a iluminar los caminos de otros con su luz cuando atraviesan senderos oscuros. Para los que aún no conocen la esperanza que ofrece Jesús, compartir su luz a través de nuestra vida puede guiarlos hacia Dios como la fuente de toda esperanza.

Reflexiona y ora

¿En quién ves la luz de Jesús?¿Cómo puedes iluminar la vida de otros?

Jesús, que muestretu luz con mi vida.

Lunes 16 de marzo

Vidas ofrecidas a Dios

De los hijos de Israel, así hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón voluntario […] trajeron ofrenda voluntaria al Señor (v. 29).


La escritura de hoy: Éxodo 35:20-29 Karen Pimpo  escribe:

«Estoy agradecido a Dios por su bondad», dice la placa, «por permitirme participar en la construcción de esta gran carretera como marco para la magnífica imagen que Él creó». La inscripción se atribuye al ingeniero Samuel Lancaster en 1915, ubicada en un hermoso mirador escénico en la carretera que diseñó, la cual lleva a los viajeros por el impresionante desfiladero del río Columbia, con bosques, cascadas y rocosos acantilados.

Es tentador atribuirnos el mérito de nuestros recursos y logros. ¿Cómo sería, en cambio, considerarlos un humilde «marco» de la obra maestra de Dios? Un ejemplo es cuando Moisés invitó a los israelitas a llevar ofrendas para construir el templo (Éxodo 35:5). «Todos los voluntarios de corazón» contribuyeron con lo que tenían: metales y piedras preciosas, lino, cuero, madera, especias y aceite (vv. 21-28). Estos bienes valiosos se ofrecieron con corazones dispuestos a cumplir lo que Dios había ordenado (v. 29). Algunos artesanos eran especialmente talentosos, pero todos podían aportar algo, como las mujeres que hábilmente hilaban pelo de cabra (v. 26).

Lo más importante entonces, e incluso hoy, es la actitud del corazón del dador: «Tomen de entre sus pertenencias una ofrenda para el Señor» (v. 5 nvi). Así es como usamos mejor nuestros recursos.

Reflexiona y ora

¿De qué recursos dispones?¿Cómo pueden usarse para que Dios sea alabado?

Dios, ¡qué mi vidate glorifique!

Martes 17 de marzo

Jesús: alimento para el alma

… Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre… (v. 35).


La escritura de hoy: Juan 6:35, 41-51 Arthur Jackson  escribe:

En el hogar afroamericano donde crecí, solía haber deliciosa comida soul. El término se originó a mediados de la década de 1960, cuando soul [«alma», en inglés] era una palabra común para describir la cultura afroamericana. El menú incluía pollo frito, macarrones con queso, verduras, batatas, pan de maíz y más. Los postres eran un extra: la tarta de durazno, con su irresistible sabor, era lo que más me gustaba. ¡Qué banquete!

Los banquetes varían según las culturas, pero como la comida es esencial para la vida, las palabras de Jesús en Juan 6:35 son significativas para todos: «Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás».

Tales afirmaciones sorprendentes serían escandalosas si las hiciera un simple ser humano, pero Jesús pudo hacerlas porque es el Hijo de Dios. Les dijo a los que buscaban señales —deseosos de beneficios inmediatos y pasajeros (ver vv. 2, 14, 26, 30)— que la satisfacción del hambre física no bastaba. Como Hijo de Dios, Jesús es la fuente de vida verdadera (14:6) y su sustentador. Todos los que creen en Él para el perdón de los pecados mediante su muerte y resurrección (11:25-26) comparten su vida. Jesús es el alimento esencial para el alma. Solo en Él se encuentra la satisfacción verdadera.

Reflexiona y ora

¿Cómo te nutre y satisface Jesús?¿Qué te impide buscar al que dice: «Yo soy el pan de vida»?

Jesús, que encuentresatisfacción en ti.

Miércoles 18 de marzo

Hecho para la comunidad

… cordón de tres dobleces no se rompe pronto (v. 12).


La escritura de hoy: Eclesiastés 4:8-12 Alyson Kieda  escribe:

Cuando mi esposo, Alan, y yo decidimos mudarnos al otro lado del país para que él continuara sus estudios, yo no tenía trabajo asegurado y no sabíamos cómo íbamos a pagar la vivienda estudiantil. Poco antes de partir, un conocido de la iglesia nos presentó a un exalumno de la universidad a la que Alan asistiría, que sabía de un apartamento económico. Luego, un compañero de trabajo me dio el contacto de un ministerio cristiano. A través de su pueblo, Dios respondió a nuestras oraciones y nos dio oportunidades, incluido un empleo. Amigos y familiares nos ayudaron a mudarnos y nos despidieron con oración.

El autor de Eclesiastés escribió sobre los beneficios de no enfrentar la vida solos: «Mejores son dos que uno» (4:9). Dos pueden lograr más juntos, ayudarse en las dificultades, brindar compañía y protegerse del peligro (vv. 9-11). Y añadió: «cordón de tres dobleces no se rompe pronto» (v. 12). Una comunidad ofrece mayores beneficios: más recursos, más apoyo.

La comunidad que dejamos atrás nos benefició a Alan y a mí. Y Dios nos ayudó a incorporarnos a una nueva comunidad para sentirnos en casa en la gran ciudad. Si te sientes solo, pídele a Dios que te ayude a encontrar un amigo, una buena iglesia o un lugar donde servirle.

Reflexiona y ora

¿A qué comunidades de creyentes perteneces?¿Cómo se ayudan unos a otros?

Dios, ayúdamea invitar a otros a ser parte de la comunidad de creyentes en Cristo.

Jueves 19 de marzo

Esperar a Dios

Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales… (v. 4).


La escritura de hoy: Santiago 1:2-8 Leslie Koh  escribe:

José, un nuevo creyente en Jesús, revisaba frustrado las ofertas de trabajo. Sus empleos anteriores como mesero habían sido bien pagos, pero los turnos de fin de semana, típicos de los restaurantes, le dificultaban asistir a la iglesia con regularidad. «¿Por qué Dios no responde mi oración? —se lamentaba—. ¿No quiere que vaya a la iglesia?».

Pasó un año antes de que viera que debía modificar sus expectativas e intentar en otra industria, donde finalmente encontró un empleo con turnos regulares entre semana. Al agradecer a Dios, se dio cuenta de que la larga espera lo había hecho madurar en la toma de decisiones. Ese proceso también le enseñó lo que significa confiar en que Dios revelará sus planes en su tiempo.

Eso es lo que Santiago les dijo a los creyentes en Jesús que enfrentaban pruebas. Alentándolos a no rendirse, escribió: «Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales» (Santiago 1:4). El proceso de pedirle a Dios sabiduría, esperar y mantenerse firmes (vv. 5-6) no solo desarrollaría su paciencia y confianza en Dios, sino también su madurez espiritual al aprender más sobre sí mismos y sobre Él.

Esperar la respuesta de Dios puede ser difícil, pero nos hace crecer, fortalece nuestra fe y nos ayuda a comprender más profundamente lo que significa confiar en Él.

Reflexiona y ora

¿Qué es lo más difícil de esperar que Dios responda las oraciones? ¿Cómo puedes obtenersu fortaleza para seguir confiando en Él?

Padre, dame paciencia.

Viernes 20 de marzo

Más allá de los días tristes

… cantaré por la mañana tu misericordia (v. 16 lbla).


La escritura de hoy: Salmo 59:9-17 John Blase  escribe:

El cantautor canadiense Gordon Lightfoot es famoso por clásicos perdurables como El Naufragio del Edmund Fitzgerald y Si supieras lo que pienso. Pero una de sus canciones menos conocidas lleva por título The Minstrel of the Dawn [El juglar del amanecer]. Un juglar es un trovador, un cantante que pone música a su poesía. Al igual que nosotros, el trovador de Lightfoot anhela estar «más feliz que triste». Aunque siempre hay cosas «tristes» en las que pensar o detenerse, el juglar elige enfocarse en lo alegre al amanecer y cantar sobre eso.

El juglar de los salmos, David, escribió una línea similar: «cantaré por la mañana tu misericordia» (Salmo 59:16 lbla). David tenía muchas razones para estar triste: desde enemigos listos para atacarlo hasta hombres feroces que lo difamaban y conspiraban contra él (vv. 1-3). «Regresan al anochecer, aúllan como perros, y rondan por la ciudad», cantó (v. 14 lbla). Pero, al amanecer, escogió no enfocarse solo en algo feliz sino en alguien bueno —Dios— y cantar de su misericordia: «mi amparo y refugio en el día de mi angustia» (v. 16).

Tal vez no seas cantautor, pero puedes ser un juglar del amanecer. Como David, puedes decirle a Dios: «cantaré de tu poder; sí, gozoso cantaré por la mañana tu misericordia» (v. 16 lbla).

Reflexiona y ora

¿Qué te hace entristecer o preocuparte? ¿De qué manera podrías cantar de la misericordia de Dios en las mañanas?

Dios, esta mañana canto por tu misericordia y amor inalterables.

Sábado 21 de marzo

Una ofrenda para Jesús

Porque nosotros […] siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús… (v. 11).


La escritura de hoy: 2 Corintios 4:5-12 Monica La Rose  escribe:

«Alzo mis ojos; ensombrecidos por la pena, no veo las colinas que perduran», escribió la poetisa Christina Rosetti en su conmovedor poema Una mejor resurrección. Allí describe que se siente «insensible al temor o a la esperanza». Pero se aferró a una esperanza más profunda que su desesperación. Aunque no veía «brote ni verde» que apuntara a la obra renovadora de la resurrección de Cristo en su vida, confesó: «Más se alzará»; y oró: «Álzate en mí, Jesús».

En 2 Corintios, Pablo también describió haber experimentado un sufrimiento «más allá de [sus] fuerzas, de tal modo que aun [perdió] la esperanza de conservar la vida» (1:8). Pero descubrió que su desesperación le enseñó a encontrar su esperanza solo en «Dios que resucita a los muertos» (v. 9).

También aprendió que, mientras llevamos el tesoro del evangelio en los aún imperfectos «vasos de barro», nuestros cuerpos, la esperanza de la resurrección de Cristo resplandece para revelar «que la excelencia del poder [es] de Dios, y no de nosotros» (4:7).

Este mismo giro ocurre en el poema de Rosetti. Al elevar su corazón quebrantado hacia Dios, su oración se convirtió en un deseo de que los fragmentos de su vida fueran arrojados «al fuego» para ser transformados en una ofrenda para su Rey. El poema concluye con sencillez: «bebe, Jesús, de mí».

Reflexiona y ora

¿Cómo expresarle sinceramente nuestro dolor a Dios trae consuelo y esperanza? ¿Cómo ha recompuesto Él las piezas de tu vida?

Dios, te ofrezco mi vida.

Domingo 22 de marzo

Dios de mi hermana

… Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, si ahora quieres, Tú puedes dar éxito a mi viaje en el cual ando (v. 42 nbla).


La escritura de hoy: Génesis 24:1-4, 10-12 Tim Gustafson  escribe:

Amina conoció a Cristo en un país donde el cristianismo era ilegal. Empezó a compartirle su nueva fe a su hermano, pero la rechazó. Luego, él contrajo una peligrosa afección pulmonar. Solo en una oscura habitación de hospital, le costaba respirar. Como no estaba listo para reconocer a Jesús como el Hijo de Dios y temía que alguien lo escuchara pronunciar su nombre, clamó: «Dios de mi hermana, ¡ayúdame!». De repente, pudo respirar bien y la habitación inexplicablemente se iluminó. Ese día comenzó su camino hacia la fe en Jesús.

En Génesis, el siervo de Abraham emprendió una misión para encontrar esposa para el hijo de su amo. Primero, oró diciendo: «Dios de mi señor Abraham» (24:12). ¿Por qué? Sabía que Dios le había prometido a Abraham: «haré de ti una nación grande» (12:2). Cuando Dios repitió esa promesa (15:2-5), Abraham «creyó al Señor, y le fue contado por justicia» (v. 6). El siervo podía confiar en el Dios de su señor (24:26, 42, 48) porque había sido testigo de la realidad de su fe.

Con nuestras palabras, invitamos a otros a seguir a Jesús. Pero lo más importante es cómo vivimos delante de ellos. La realidad de una fe genuina en el único Dios verdadero dice muchísimo.

Que el Dios de Abraham y de Amina utilice nuestras vidas para atraer a otros hacia Él.

Reflexiona y ora

¿Cómo has percibido que Dios interviene en tu vida? ¿Cómo revela tu vida que confías en Él?

Padre, que otros veanque mi fe en ti es genuina.